Aq les dejo una reseñan de lo que sucedio en avandaro festival de rock y ruedas valle de bravo 1971 y de como surgio el rock aqui en este mundo surreal al que llamamos coloquialmente mexico y como diria alex lora o el tri de mexico QUE VIVA EL ROCKANROL
aqui les dejo en manos y pensamientos de Carlos Arellano (Periodista)
Eran los últimos años de la década de los sesenta, las exigencias sociales y culturales en México eran diferentes a las imperantes al inicio del decenio (si es que entonces las hubo). Aquellos grupos que habían iniciado una carrera musical como reflejo de la juventud habían sucumbido ante la fama, el dinero, el estrellato y ante su propio ego, al grado de que ya no representaban algo diferente con lo que la juventud de entonces e incluso sus contemporáneos se identificaran, esos cantantes de rock que desfilaron por buenos grupos de rock, que pintaban para más, se confirtieron en meros recuerdos vestidos de smiking, con eterno cigarrillo o con el inconfundible suéter, siempre a las órdenes de intereses ajenos a los que los chavos tenían, restándole fuerza a las agrupaciones y a lo que pudo ser el inicio de un movimiento rockanrolero en nuestro país.
Así el rock en México se vió mermado hasta que del interior de la República, comenzaron a llegar ecos de una juventud harta de pan con lo mismo, Tijuana, Durango, Guadalajara fueron las principales fuentes de donde brotaba el chispazo que pretendía romper el silencio del rock y acabar con los refritos mediante composiciones originales o en el último de los casos, covers con un sonido natural y espontáneo acorde a los recursos y tendencias del momento. Sin demeritar a los demás, fue Three Souls in my Mind, quien desde su aparición en escena hizo sentir su presencia
Three Souls in my Minden pleno Movimiento Estudiantil del 68, gritando (como sólo Alejandro Lora lo sabe hacer) “ya sólo va a poder tocar el hijo de Díaz Ordaz…” y decir esto en esos momentos de brutal represión contra los jóvenes, representaba mucho más que sólo palabras de una canción, era el desahogo de la juventud, era la voz de los chavos, la rebelde manifestación de inconformidad hacia la sociedad que los adultos habían forjado, era pues, la palabra de una esencia rockera. Los grupos siguieron dándose ya no sólo en provincia, sino que también en la Ciudad de México surgieron y los que habían llegado del interior se instalaban como altos jerarcas: Javier Bátiz, Peace and Love, Ritual, Dug Dug’s, La Revolución de Emiliano Zapata, Enigma, La Tribu, Tinta Blanca y más; todos ellos con una mística de espontáneidad y naturalidad fuera de los común, con el ideal de generar un rock propio, alejado de ideologías que nada tenían que ver con nuestra idiosincrasia.
Sin embargo, toda su propuesta, todo su mensaje sonaba demasiado revelador para la conciencia de un sistema siempre preocupado por acallar la voz de los jóvenes; por ello, a pesar de haber obtenido un logro importante como el hecho de conseguir contratos con disqueras y colocar números en la programación radial, todo tenía que ser cantado, grabado y transmitido en inglés; el Rock en Español estaba censurado, como si con eso dejaran de ocurrir ciertas cosas. Afortunadamente existían foros en los que se llevaban a cabo tardeadas en las que los grupos se manifestaban de manera más abierta y en español, claro, nunca faltaron las “orejas” que estaban al acecho para que a la primera provocación armaban un desgarriate para desprestigio del rock y sus representantes.
Las cosas fueron marchando a pesar de las limitantes. Luego vino lo que parecía ser la confirmación de que el rock en México, como punto de partida hacía Latinoamérica, había encontrado un cauce y que sería cuestión de tiempo para que fuera respetado como una manifestación sociocultural.
BoletoResumo AVANDARO; el festival “Rock sobre Ruedas” finalmente resultó ser una trampa en la que todos caímos, pensábamos que los dueños del balón nos dejarían jugar y a la mera hora nos lo quitaron ayudados por los entonces controladísimos medios de difusión, que recibían órdenes de arriba, y así de manera tendenciosa y servil los principales de los diarios hablaban de la chava que se desnudó, sobre las drogas, el sexo y el alcohol, pero… ¿Y la música?.. Cada quién vió lo que quiso ver y escribió según las órdenes recibidas. A pesar de ello, todos los grupos hicieron una exposición fehaciente de que ya era posible contar con auténtico rock en español original y con propuestas musicales bien claras. Acabó Avándaro y comenzó el letargo, el rock fue remitido a las afueras de las grandes ciudades, nacieron los Hoyos Funkies, donde los primeros que tenían que luchar contra todo, empezando por sus representantes (léase retetransantes) eran los artistas. Y es que los representantes no sabían representar, los empresarios no eran sino unos vivales que buscaban siempre sus ganancias aunque para ello tuvieran que contraer una deuda que pensaban en nunca pagar a los grupos, los cuales, desesperados decidieron emprender una caravana en el D.F. por las escuelas del Politécnico y la UNAM, llamada Rock sobre Ruedas que consistía en alquilar camiones de redilas, en los que se transportaban y al llegar a una escuela se conectaban a la toma de corriente más cercana, y ahí, sobre el camión en plena calle, ofrecían su concierto. También les hicieron agua. Aún con las adversidades y a pesar de estar sumergidos en un oscurantismo rocanrolero durante los 70’s y principios de los 80’s, siempre lucharon los soñadores, los convencidos, los necios, los aferrados, los auténticos rockeros.
Afortunadamente habían transcurrido los años y cada vez había más gente con mentalidad diferente a la generación anterior, parecía que las puertas se iban abriendo y se dieron alianzas de sueños y de trabajo que dieron como resultado proyectos como la compañía Comrock que marcó la pauta para que de manera independiente, se contara con un respaldo al rock y su talento.
Por negocio, por envidia o por lo que haya sido, los grandes consorcios discográficos se dieron cuenta que por ahí era el rollo, así comenzaron a meterle buen billete a la promoción (radial principalmente) de grupos españoles y argentinos. Lógicamente esto causó indignación entre aquellos rockeros mexicanos que durante casi dos décadas habían estirado el cuello para levantar la voz y hacerse notar (anduvieron en la batalla diaria). Hasta en cierto momento éstos tiraron mala onda a los que llegaban a México, ya fuera para dar conciertos o simplemente a través de la radio, siendo los primeros Soda Stereo, Hit, Hombres G, Miguel Mateos, Orquesta Mondragón, entre otros.
Tal vez el coraje de los rockeros mexicanos era entendible, pero lo que ese coraje no permitía ver era que con esa “invasión” se estaba abriendo puerta grande para los rockeros que tanto habían luchado. Por ello… y después de todo, no importaba quién abriría, lo mejor era que ya se podía estar adentro. Explota el boom del rock en español y para bien de todos, pues surgieron y llegarondiferentes estilos y tendencias para todos los gustos, así tuvimos el sonido metálico de los Ángeles del Infierno por un lado, mientras por otro lado, saboreábamos la poesía de Joaquín Sabina sin dejar de lado la genial locuacidad de Charly García brincando sobre la “fresez” de neón, al tiempo que Las Insólitas Imágenes de Aurora se convertían en Caifanes, sin olvidar el urbanismo de Trolebús, mientras muchos gozaban con el atractivo de Olé Olé llamado Martha Sánchez, en contraposición, la extravagancia de Alaska…. Por supuesto que si de autenticidad se trataba, en ella nació La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio; el Dangerous Rhythm se convirtió en Ritmo Peligroso, Kenny y Los Eléctricos también marcaron presencia, mientras otros se dejaban llevar por los acordes de la bien educada guitarra y agradables armonías vocales de los Enanitos Verdes. Otros se afresaron más y escuchaban a Veni Vidi Vicci, los más intelectuales le llegaban a Fito Páez, los finos escuchaban a La Unión, no faltaron los cotorros que carcajeaban con “Mi Agüita Amarilla” de Los Toreros Muertos o “La Novia Pechugona” de La Trinca, pero nadie pasaba por alto la oscura mordacidad de Radio Futura y el arcoíris lírico musical de Mecano que habían dejado su imagen de nuevos románticos de sus inicios, para navegar y hacer navegar del cielo al suelo y de regreso.
Los conciertos y tocadas no paraban, el Hotel de México (hoy Trade World Center) era el lugar de preferencia, ahí no podría haber portazos, ni desmadres (hay que recordar que México se estaba abriendo a los conciertos) y al igual que los estilos, también hubo para todos los alcances y quienes preferían echar un chupe o muchos escuchando a caifanes, Soda o cualquier otro, estaban la disco Magic Circus, Rock Stock y chelear a gusto y para estar en intimidad con el grupo Rockotitlán; estos dos últimos lugares surgidos a raíz del boom. ¡Cuánto alcance! Ya había lugares exprofesos para el rock bueno… ya hasta podían llevar en sus nombres la palabra ROCK. Por supuesto que todo iba de menos a más y así, en varias ocasiones la Plaza de Toros México resultaba también un lugar ideal para conciertos y ahí actuaron también casi todos: ¿Quién no recuerda la sorprendente actuación de Danza Invisible y por supuesto el magno concierto de Miguel Rios envuelto en la bandera mexicana? Ese concierto en que la plaza fue insuficiente, además por primera vez en nuestro México lindo era motivo de interés para la televisión un verdadero concierto de rock en español y Calan 13 estuvo ahí con 4 cámaras.
Después de la cantidad quedó la calidad pero sobre todo, y eso es lo ás importante: ahí estaba la manifestación artística al alcance de todos, ahí estaba la oportunidad para los talentos, el negocio para disqueras y empresarios… público, mucho más público, por que el rock en español por fin era un verdadero arte público. Los primeros años de los 90’s fueron la inercia de lo vivido durante los anteriores, siguieron surgiendo en México y llegando de otros lados grupos con nuevas propuestas, unos sí y otros no; las tendencias han ido variando, y así ahora, acabando de finalizar el siglo, podemos regodearnos en una extensa gama rockera, desde Café Tacuba, hasta los Héroes del Silencio, pasando por el pop rock de Maná, la sátira de Tex Tex, la pelada neta de Molotov, Control Machete o Plastilina Mosh, todas ellas válidas, todas ellas auténticas y artísticas, todas ellas con sello de exportación hacia otras lenguas, las etiquetas van y vienen, se crean fusiones, regresiones, se incorporan sonidos, las letras, se adecuan a los tiempos pero la esencia ya esta ahí, el núcleo de la célula, se llama rock en español o, como diría Billy Joel si fuera latino: “Sigue siendo rock en español para mi”.
Hello world!
Hace 1 año

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